España, país de bares por antonomasia, está viviendo un cambio en el consumo: aunque la cerveza y el vino siguen siendo los reyes en las barras, las cifras muestran una tendencia a la baja en el consumo de alcohol, impulsada por un giro hacia hábitos más saludables y mayor presencia de personas que buscan bebidas con menor graduación alcohólica y opciones sin alcohol, cocidas como bebidas NoLo.
Según Cerveceros de España, en 2024 el consumo de cerveza cayó un 3,7 %, con una caída en ventas en hostelería del 2 %. El descenso no se limita a la cerveza: el consumo global de vino a nivel mundial registró sus niveles más bajos desde 1961, aunque en España se aprecia un ligero repunte del 2,5 %, impulsado principalmente por el aumento de consumos durante diciembre. Y el segmento de bebidas espirituosas se mantiene alrededor de una ingesta per cápita de 0,71 litros en 2024, dato menor comparado con los 0,8 litros de hace diez años.
Sin embargo, los hosteleros a pie de calle no notan que haya un descenso significativo en el consumo de bebidas con alcohol, considerando la patronal Hostelería de España que este descenso del consumo se puede considerar como “variaciones de categorías” y de cambios de consumo en la población, estimando que dichas variaciones en el consumo en términos absolutos pueden estar sobre el 2%.
¿Hay entonces trasvase a bebidas NoLo?
Que existe un cambio paulatino y continuo de hábitos de consumo hacia las bebidas NoLo (No or Low Alcoholic) es evidente.
Según los datos de Cerveceros España, en 2024 hubo un aumento del 4% en las ventas de cerveza sin alcohol y el 90% de los consumidores de esta bebida ya eran consumidores de cerveza, por lo que se ha sustituido la cerveza con por la cerveza sin.
La categoría de bebidas NoLo está ganando cada vez más protagonismo y los datos de los recientes estudios lo respaldan: la generación Z (personas nacidas entre 1990 y 2000) beben menos alcohol que todas las generaciones anteriores. Más del 50 % de los consumidores entre 18 y 34 años ha reducido su consumo de alcohol en el último año.
Esta transformación no solo obedece a cuestiones de salud, sino también a un cambio cultural. Los clientes valoran cada vez más el bienestar integral, el control del consumo y la posibilidad de socializar sin necesidad de consumir alcohol en exceso. La etiqueta de «abstemio» ha perdido fuerza frente a conceptos como sober curious, que refleja una actitud más consciente y selectiva frente al alcohol, sin renunciar al disfrute ni al ritual social del consumo.
En este contexto, los consumidores que buscan opciones saludables ya no solo buscan bebidas NoLo, también buscan una experiencia. Lo que antes se consideraba una tendencia residual hoy se puede consolidar como una línea estratégica para bares y restaurantes. Las grandes marcas de bebidas ya han tomado nota, diversificando su portafolio con cervezas sin alcohol, vinos desalcoholizados, mocktails sofisticados y destilados botánicos sin graduación.
El éxito está en cómo se presenta. Las opciones LoNo que triunfan lo hacen no solo por su contenido, sino por su forma: presentación cuidada, ingredientes de calidad, narrativa y presencia destacada en la carta. Ya no se trata de ofrecer «una alternativa», sino de ofrecer la mejor experiencia para quien no quiere o no puede beber alcohol.
El ticket medio no tiene que verse necesariamente afectado. Al contrario: muchos locales consiguen mantenerlo o incluso aumentarlo al incluir bebidas sin alcohol con un enfoque premium, bien posicionadas y comunicadas. Por ejemplo, los mocktails elaborados, pueden alcanzar precios similares a los cócteles tradicionales, siempre que se ofrezcan con la misma calidad, atención al detalle y experiencia.
Además, la sostenibilidad y la responsabilidad social están cada vez más ligadas a la imagen de marca. Los locales que apuestan por esta línea de bebidas ganan puntos en percepción: se ven como más actuales, más comprometidos con la salud y el bienestar, y más sensibles a los cambios sociales. En este sentido, incluir opciones LoNo no solo es una respuesta comercial, sino también una declaración de valores.
En definitiva, la hostelería se enfrenta a un nuevo paradigma: adaptarse a este nuevo consumidor que busca equilibrio entre disfrute y conciencia. Y quienes antes se anticipen, tendrán ventaja.
Fuentes: Foodretail , Restauración News, Cerveceros España, Marketing Directo









