Claves para mejorar la rentabilidad de la carta de bebidas en tu establecimiento

No todas las bebidas que más se venden son las más rentables
Claves para mejorar la rentabilidad de la carta de bebidas

Una carta de bebidas amplia no siempre es sinónimo de una oferta más atractiva. Mantener demasiadas referencias puede inmovilizar dinero, complicar el control del almacén y ocupar espacio que podría destinarse a productos con mayor salida.

Sin embargo, tampoco sería correcto eliminar una bebida simplemente porque se venda menos que las demás. Algunas referencias aportan un margen elevado, diferencian al establecimiento o responden a una demanda concreta que conviene mantener.

Para conocer la rentabilidad de la carta de bebidas, podemos aplicar a este ámbito la metodología de la ingeniería de menús, analizando conjuntamente varios indicadores: las ventas, el margen de contribución, la rotación del inventario y la función comercial de cada producto.

¿Qué significa que una bebida sea rentable?

Una bebida rentable no es necesariamente la que tiene el precio más alto ni la que acumula más ventas.

La rentabilidad depende de la diferencia entre lo que paga el cliente y el coste directo asociado a esa venta. Esta diferencia se conoce como margen de contribución.

El coste directo asociado a una venta es la suma de todos los elementos necesarios para servir esa consumición concreta. Por ejemplo, si un combinado se vende a 8 € y para prepararlo se utilizan 1,20 € de destilado, 0,70 € de refresco y 0,10 € entre hielo y guarnición, el coste directo de esa venta sería de 2 € y el margen de contribución sería 6€. En este cálculo no se incluyen gastos generales como el alquiler, la electricidad o las nóminas, ya que se analizan por separado.

La metodología de ingeniería de menús utiliza precisamente el margen de contribución y la popularidad para estudiar el comportamiento de los productos de una carta. Cornell University presenta este análisis como una forma de clasificar las referencias y decidir cuáles conviene promocionar, revisar o retirar.

En el caso de las bebidas, el análisis debe adaptarse también a factores como:

  • El formato de compra y de servicio.
  • La merma o pérdida de producto.
  • El tiempo que permanece almacenado.
  • La necesidad de refrigeración.
  • La estacionalidad.
  • El tipo de cliente del establecimiento.
  • El papel que cumple dentro de la carta.

Por tanto, una bebida puede venderse mucho y dejar un margen reducido, mientras que otra puede tener menos salida, pero generar una aportación económica superior por cada unidad vendida.

Analiza cuántas unidades se venden

El primer dato que debe revisarse es la popularidad de cada referencia.

Para ello, conviene consultar las ventas registradas durante un periodo suficientemente representativo. Un solo fin de semana no permite extraer conclusiones fiables. Dependiendo del negocio, puede resultar más adecuado analizar uno, tres o seis meses.

Los datos deberían agruparse por familias comparables: cervezas, vinos blancos, vinos tintos, refrescos, aguas, etc.

No sería útil comparar directamente las ventas de agua mineral con las de un whisky premium. Cada producto responde a un momento de consumo, precio y frecuencia distintos.

También hay que tener en cuenta la estacionalidad. Una cerveza de verano, un vino rosado o una bebida refrescante pueden reducir considerablemente sus ventas durante los meses fríos sin que eso indique necesariamente un problema en la selección.

Calcula el margen de contribución

El segundo indicador es el margen económico que deja cada consumición.

De forma simplificada: Margen de contribución = precio de venta − coste directo del producto servido.

Este indicador, combinado con el volumen de ventas, constituye una de las bases de la ingeniería de menús.

En una bebida servida por copa o combinada, el cálculo debe incluir todos los elementos directamente vinculados al servicio: Cantidad de bebida utilizada, hielo, guarnición, pajita u otros consumibles y merma estimada.

Por ejemplo, dos vinos distintos pueden venderse al mismo precio por copa, pero tener costes de compra, rendimiento por botella y niveles de merma diferentes. El volumen de ventas por sí solo no permite saber cuál aporta más al negocio.

Claves para mejorar la rentabilidad de la carta de bebidas en tu establecimiento

La ingeniería de menús clasifica habitualmente los productos según dos variables: su popularidad y su margen de contribución.

Aplicado a una carta de bebidas, pueden aparecer cuatro situaciones.

1. Bebidas populares y con buen margen

Son las referencias más valiosas de la carta.

Conviene:

  • Garantizar su disponibilidad.
  • Colocarlas en zonas visibles.
  • Formar al personal para recomendarlas.
  • Evitar roturas de stock.
  • Revisar que su presentación esté a la altura del producto.

No obstante, incluso estas referencias deben revisarse periódicamente. Un cambio en el coste de compra puede reducir su margen sin que disminuyan las ventas.

2. Bebidas populares con margen reducido

Generan volumen, pero su aportación por unidad es limitada.

Antes de subir el precio o retirarlas, conviene estudiar:

  • Si atraen clientes.
  • Si facilitan otras ventas.
  • Si forman parte de un menú o promoción.
  • Si puede ajustarse ligeramente el precio.
  • Si es posible reducir mermas o mejorar la dosificación.

Una bebida con margen reducido puede seguir siendo estratégica si aumenta el ticket total o responde a una demanda esencial.

3. Bebidas poco populares con buen margen

Estas referencias tienen potencial, pero quizá no reciben suficiente visibilidad o el cliente no entiende bien qué ofrecen.

Se puede probar a:

  • Mejorar su descripción en la carta.
  • Cambiar su posición.
  • Recomendarla activamente.
  • Vincularla a un plato o aperitivo.
  • Ofrecerla como alternativa premium.
  • Darla a conocer mediante una promoción temporal.

Antes de eliminarla, es recomendable comprobar si el problema está en el producto o en la forma de presentarlo.

4. Bebidas poco populares y con margen reducido

Son las primeras candidatas a una revisión profunda.

Pueden estar generando:

  • Baja rotación.
  • Espacio ocupado en almacén.
  • Exceso de referencias similares.
  • Riesgo de caducidad o deterioro.
  • Complejidad innecesaria para el personal.
  • Dinero inmovilizado.

Aun así, la decisión no debe ser automática. Primero hay que comprobar si cumplen una función estratégica, como atender una necesidad dietética, completar una categoría o satisfacer a un grupo concreto de clientes.

Revisa la rotación del inventario

La rotación indica cuántas veces se consume y repone el inventario durante un periodo determinado.

Una fórmula habitual es:

Rotación de inventario = coste de los productos vendidos ÷ valor medio del inventario

Este indicador permite detectar productos que permanecen almacenados durante demasiado tiempo. Una rotación baja puede señalar sobrestock, una previsión de compras incorrecta o referencias con poca demanda.

Sin embargo, una rotación baja no significa necesariamente que el producto deba retirarse. En bebidas premium, vinos especiales o espirituosos de consumo ocasional, la frecuencia de venta suele ser menor.

La rotación debe interpretarse junto con:

  • El margen que aporta cada venta.
  • La vida útil del producto.
  • El espacio que ocupa.
  • Las condiciones de conservación.
  • El capital invertido.
  • La importancia de la referencia dentro de la oferta.

Valora la función comercial de cada bebida

No todas las referencias se incorporan a la carta con el mismo objetivo.

Algunas bebidas actúan como productos de alta rotación. Otras elevan la percepción de calidad, permiten ofrecer una alternativa premium o ayudan a diferenciar el establecimiento.

Una referencia puede merecer su permanencia aunque venda menos cuando:

  • Refuerza la imagen del negocio.
  • Completa una categoría importante.
  • Responde a una petición habitual.
  • Permite atender consumos sin alcohol.
  • Está vinculada a determinados platos.
  • Aporta variedad sin exigir demasiado stock.
  • Genera un margen elevado en cada servicio.
  • Ayuda a atraer o fidelizar a un perfil concreto de cliente.

Esta valoración cualitativa evita tomar decisiones exclusivamente a partir de una hoja de ventas.

Introduce las novedades con un periodo de prueba

Una novedad no debería incorporarse de forma definitiva sin comprobar antes cómo responde el público. Lo más recomendable es introducirla durante un periodo de prueba, con una cantidad inicial limitada, un precio y un margen previamente calculados, y algunas acciones que le den visibilidad. Durante ese tiempo conviene observar tanto las ventas como la reacción de los clientes y del propio personal. Así es posible valorar su aceptación sin aumentar innecesariamente el inventario y, una vez finalizada la prueba, decidir con más criterio si se mantiene, se reposiciona, se reserva para una temporada concreta o se retira.

No tomes decisiones basadas únicamente en porcentajes

Los indicadores ayudan a tomar decisiones, pero deben interpretarse dentro de la realidad de cada establecimiento.

Una carta de bebidas rentable debe equilibrar:

  • Productos de alta rotación.
  • Referencias con buen margen.
  • Opciones básicas esperadas por el cliente.
  • Alternativas premium.
  • Productos diferenciadores.
  • Bebidas sin alcohol.
  • Referencias estacionales.

El objetivo no es reducir la carta al mínimo, sino construir una selección coherente con el público, el tipo de servicio y el posicionamiento del negocio.

¿Cada cuánto debería revisarse la carta de bebidas?

Como criterio general, conviene hacer un seguimiento mensual de las ventas, los costes y el inventario, acompañado de una revisión más completa cada trimestre. También será necesario revisar la carta cuando cambien de forma significativa los precios de compra, comience una nueva temporada, aparezcan nuevas tendencias de consumo o se modifique el perfil de la clientela. Las roturas frecuentes de stock, el aumento de las mermas, la caída de ventas en una determinada categoría o la incorporación de nuevas referencias son igualmente señales de que conviene ajustar la selección. Gestionar la carta de bebidas no consiste solo en añadir productos, sino en observar su evolución y retirar o sustituir aquellos que hayan dejado de aportar valor.

La rentabilidad de la carta de bebidas se construye con datos y estrategia

Para conocer la verdadera rentabilidad de la carta de bebidas no basta con identificar cuáles son las referencias más vendidas. Es necesario valorar de forma conjunta su popularidad, el margen de contribución, la rotación, los costes y las mermas, así como la estacionalidad y la función comercial que desempeñan dentro de la oferta. Este análisis permite construir una carta más equilibrada, reducir el capital inmovilizado y aprovechar mejor el espacio disponible, priorizando aquellas bebidas que realmente aportan valor al negocio.

Además, contar con un surtido adecuado y revisar periódicamente su comportamiento ayuda a mejorar tanto la rentabilidad como la experiencia del cliente. 

En Distribuciones Porro trabajamos con bares y restaurantes para ofrecerles una selección de bebidas adaptada a su establecimiento, su público y sus necesidades de servicio. ¿Hablamos?.

Fuentes:

Cornell Center for Hospitality Research – Menu Engineering

National Restaurant Association