Restauración y retail compiten por la “cuota de estómago”

La competencia por ofrecer comida preparada se ha ampliado.
Restauracion y retail compiten por la cuota de estomago

En el mundo de la alimentación y el consumo inmediato – comer o beber algo ya listo, dentro o
fuera del hogar – se está produciendo una transformación profunda. La competencia de un hostelero
ya no se reduce sólo al restaurante de al lado, sino a todos los canales que buscan captar la “cuota
de estómago” del consumidor: la ocasión en que éste decide qué y dónde va a consumir.

Evolución del consumo inmediato

Según el estudio de la consultora Circana, el consumo inmediato representa ya
aproximadamente el 37 % del gasto total en alimentación y bebidas en Europa. En España,
además, un 23 % del gasto en foodservice (es decir, comidas preparadas para consumir fuera del
hogar) se realiza ya fuera del canal tradicional de la hostelería – es decir, a través de
supermercados, tiendas de conveniencia, estaciones de servicio, etc.

Este cambio de paradigma implica que el consumidor ya no elige “restaurante vs restaurante”,
sino cualquier formato que le dé lo que quiere, cuando lo quiere, al precio que acepte.

El retail entra con fuerza en el terreno de la restauración

El informe recalca cómo el retail ha entrado con fuerza en lo que tradicionalmente era terreno
de la restauración: platos preparados, menús listos para consumir, corners de comida dentro de
supermercados, gasolineras, etc.

En España, las grandes cadenas de supermercados son los principales “mercaurantes” (retail con
oferta de restauración), liderando este modelo al ampliar y reforzar su oferta con platos preparados,
menús, córners, etc. y gracias a su gran capilaridad.

Por ejemplo, el estudio señala que Mercadona tiene más de 1.610 puntos de venta con oferta de
comida lista para consumir, lo que supera incluso a Burger King, la cadena de restauración rápida
con mas locales en el país.

Además, los consumidores, sobre todo estudiantes y trabajadores, perciben esta oferta como una
opción de comida casera, rápida y económica, ganando terreno frente a otras opciones.

¿Y qué pasa con la restauración tradicional?

La hostelería debe asumir que su “área de competencia” se ha ampliado: ya no compite solo con
otros restaurantes, sino con todas las opciones que satisfacen una necesidad de consumo inmediato
(comida preparada, delivery, supermercado).

En este contexto, habría que evaluar los factores que más pesan para al consumidor, como serían la
conveniencia, el precio, la calidad y la experiencia. De cara a la restauración, esto implica repensar
la propuesta de valor:

  • ¿Qué puede ofrecer que el retail difícilmente reproduce (atención personalizada, ambiente,
    cocina a medida)?

El gran valor diferencial de la hostelería sigue siendo la experiencia humana. Mientras el retail
puede ofrecer conveniencia y precio, difícilmente puede replicar la interacción personalizada, el
ambiente o el toque artesanal de una cocina viva.
Los bares y restaurantes pueden capitalizar esa ventaja reforzando su identidad: una carta coherente
con su público, personal formado para crear vínculos, espacios acogedores y sensoriales, y una
narrativa propia que comunique lo que el consumidor no encuentra en una estantería.

  • ¿Cómo adaptarse al entorno del consumo fuera del local (off-premise), delivery y takeaway?

El consumo off-premise (consumo de productos fuera del local de origen) ya no es solo reparto a
domicilio; abarca takeaway, menús para oficinas, puntos de recogida, dark kitchens o corners
en espacios compartidos.
La clave está en entender qué busca el cliente cuando no se sienta en tu mesa: agilidad,
consistencia, y una presentación que mantenga la calidad del producto incluso fuera del local.
Estandarizar procesos, invertir en envases adecuados, cuidar la temperatura y la experiencia visual
del plato son pasos esenciales. El reto no es solo llegar a la casa del cliente, sino mantener la
esencia del restaurante en cada pedido.

  • ¿Cómo colaborar o coexistir con modelos híbridos retail-restauración en lugar de
    ignorarlos?
    Ignorar la expansión del retail es un error estratégico. Muchos negocios hosteleros pueden coexistir
    o incluso colaborar con modelos híbridos, desde acuerdos de suministro o visibilidad cruzada,
    hasta compartir espacio físico o diseñar menús específicos para tiendas de conveniencia.
    Por ejemplo, un restaurante local puede ofrecer una selección de platos listos para consumir en
    supermercados cercanos, o integrarse en plataformas conjuntas de venta y recogida.
    En lugar de ver al retail como una amenaza, la hostelería puede aprovechar su infraestructura
    para amplificar su alcance, mantener presencia de marca y ganar nuevas ocasiones de consumo.

La línea entre restauración y retail comienza a desdibujarse

La frontera entre retail y restauración se difumina, y cada momento de consumo (un plato preparado
en el súper, un menú rápido en el restaurante, un pedido para llevar) entra en competencia directa.

Si la hostelería no adapta su estrategia a este nuevo entorno, corre el riesgo de perder relevancia
frente a un retail cada vez más sofisticado en la oferta de consumo inmediato.
Para cualquier profesional del sector – ya sea restaurador o minorista – la tarea ya no es
simplemente mejorar respecto al “vecino” del restaurante de al lado: es redefinir cuál es su papel en
la vida del consumidor, y cómo capta su apetito, su tiempo, su bolsillo y su fidelidad.

Fuentes: Infohoreca, profesional horeca